Como podrán intuir, Canadá no ha estado exento de esta pandemia, sin embargo, los números de contagios por habitante son bastante mejores que el promedio mundial gracias a la acción más o menos rápida del gobierno apenas empezó el contagio en el territorio.
En Canadá ya he mencionado que viven muchos chinos, tanto gente que llegó aquí hace varias generaciones, como recién llegados. Recordarán que este año, el año nuevo Lunar (o chino) se celebró el 25 de enero, y para ellos es muy importante esta fecha y pasarlo en familia, por lo que mucha gente viaja a China para celebrarlo. Pueden ver el video (en verdad tiene varios, por si les interesa saber más) de NiHao Cassandra, una chilena que vive en China en donde lo explica mucho mejor y de primera fuente.
Establecido este
contexto, el primer caso confirmado en Canadá fue un hombre de unos 50 años que
venía de Wuhan, China, precisamente post celebraciones. Llegando a Toronto
comenzó con síntomas leves, se aisló voluntariamente y se testeó, dando
positivo el día 27 de enero. Al día siguiente se confirmó el primer caso
en Vancouver, British Columbia, del mismo contexto.
Tristemente, esto
propició ataques racistas violentos, más que nada de blancos hacia
asiáticos, particularmente chinos, aumentando los casos de violencia en lugares
públicos. En una de las noticias mencionan que hubo 20 casos criminales de odio
racial reportados en Vancouver hasta el 12 de mayo, comparado a 12 ataques
reportados en el mismo periodo durante el 2019. Por ejemplo, en abril, el caso
de un hombre blanco que estaba molestando a una mujer asiática en la micro,
quien fue defendida por otra mujer blanca, pero el tipo le pegó, la tiró al
suelo y le arrancó pelo, dejándola con lesiones. Finalmente, el tipo murió de
sobredosis en mayo.
La cuarentena
Los días previos a que
decretaran Estado de Emergencia y cuarentena (el 18 de marzo), había mucha
tensión en el ambiente, la gente ya no estaba saliendo y preferían cocinar en
la casa o evitar hacer salidas “innecesarias”, por lo que en mi trabajo me
estaban dando menos horas, dada la poca demanda. El día 11 la OMS subió de
emergencia sanitaria a pandemia y esa semana incluso a esposa del Primer
Ministro de contagió. Dado que confirmaron casos transmitidos en la comunidad, las
autoridades decretaron estado de emergencia en todas las provincias de Canadá. Ese
día apenas teníamos 84 casos en BC.
El estado de
emergencia se ha seguido extendiendo hasta el día de hoy en British Columbia, y
en el papel es bastante similar al de Chile, aunque las autoridades evitaron
coartar las libertades de circulación de la gente, ni siquiera decretaron
mascarilla obligatoria, sólo es requerido mantener la distancia social (2m), (ni
hablar de toque de queda), aunque sí se cerraron las fronteras tanto
como con otras provincias como con USA y el resto del mundo, salvo para viajes
esenciales y canadienses volviendo a casa, quienes desde febrero hasta hoy,
deben cumplir cuarentena obligatoria de 14 días. Al día de hoy se mantiene la
mayoría estas medidas, incluido el cierre de fronteras con el exterior, aunque
la gente se ha ido relajando mucho más en la vida diaria, y como en todas
partes, hay gente a la que nunca la importó que hubiese una pandemia y siguió
su vida lo más normal que pudo.
Muchos trabajos de
oficina comenzaron con teletrabajo rápidamente, incluso antes de la cuarentena,
los colegios cambiaron a modalidad online por lo que restaba del año
lectivo (recordemos que el hemisferio norte el colegio es de septiembre a fines
de junio). Se cerraron los campus de educación superior, quienes tienen clases
todo el año, sobre todo porque se detectaron casos dentro del alumnado, pasando
a clases online hasta nuevo aviso.
La mejor medida del
gobierno de Trudeau para mitigar los contagios fue implementar un seguro de
cesantía de emergencia (CERB en inglés), el que consistió en un
aporte de $1,000 cada 2 semanas, por un periodo inicial de aproximadamente 3
meses. Luego de esto, siguió extendiéndose el beneficio hasta llegar a la suma
de $14,000 otorgados en total a cada beneficiario. El último pago
corresponde a fines de septiembre. En un principio fue decisivo para permitir
que la gente subsista con lo equivalente a un sueldo mínimo, sin tener
que salir de su casa. Y posteriormente, se convirtió en una ayuda
complementaria, ya que modificaron las bases, permitiendo a los trabajadores
volver a sus labores y ganar hasta $1,000 más. Este beneficio fue de fácil
acceso: cualquier trabajador que ejerció durante los 12 meses anteriores a su
postulación y ganó $5,000 podía acceder y postular fácilmente por internet. De
hecho, yo calificaba y lo obtuve. Gracias a él, pudimos vivir bien y ahorrar
mucho.
El CERB fue un
programa de $71.3 billones de dólares y en su peak lo utilizaron 1 de
cada 5 canadienses (e inmigrantes de tirada larga como yo). Generando un gran
impacto positivo en la gente de clase social baja o media baja.
El estado de
emergencia significó cerrar restaurantes, bares, clubes, tiendas, malls, salones
de belleza, gimnasios, incluso plazas de juegos para niños, parques
provinciales y circuitos de trekking, para evitar la aglomeración de
gente, en concreto se prohibió la reunión de más de 50 personas. Muchas tiendas
y sobre todo restaurantes nunca más abrieron, logrando subir por sobre el 13%
la cesantía en el país, la más alta desde 1976, sin embargo, el CERB otorgó un
gran alivio para muchas personas afectadas económicamente por la pandemia.
A nivel empresarial,
el gobierno también ayudó a pequeños y medianos negocios con un subsidio para
sueldos de trabajadores, flexibilizando el pago de impuestos, otorgando
préstamos sin interés, entre otros.
La cuarentena se
mantuvo por aproximadamente un mes y medio, en el que la gente se volcó a los
supermercados y prácticamente cualquier tienda que vendiera comida y líquidos
desinfectantes, por recomendación del ministro de Salud, siendo el papel
higiénico lo más cotizado (¿por alguna razón? afortunadamente pudimos aguantar
con nuestras existencias, pero nos costó un par de semanas encontrar confort en
el super, de hecho lo tuvimos que comprar en la farmacia), junto a
desinfectantes en spray, cloro y alcohol/alcohol gel. Comprar en esta época fue
un tanto difícil ya que la gente vaciaba los estantes constantemente, tuvimos
que cocinar bastante más en casa e improvisar con lo que encontrábamos en el
super. Era tanta la locura que redujeron a 1 unidad por comprador alimentos
básicos como la salsa de tomate, los tallarines, la fruta congelada, las cajas
de huevos. Esta situación recién se calmó en mayo.
A nivel de casos y
números no soy ninguna experta, pero hay que entender el proceso de la pandemia
en Canadá por provincia, pues cada una lo vivió de forma distinta. En general, la
provincia más afectada fue Quebec, aunque Ontario paró y mucha gente perdió su
trabajo, siendo la región que más utilizó el CERB.
La reapertura
La provincia comenzó
su plan de reapertura dividida en 4 fases. La primera fase fue de
confinamiento total, mientras que la fase #2 comenzaba el 18 de mayo
para abrir negocios y servicios no esenciales con estrictas restricciones y
medidas sanitarias para mantener la distancia social, permitiéndoles operar a
un 50% de su capacidad. Cada local debió presentar su propio plan sanitario y
conversarlo con la autoridad, quienes últimamente debieron aprobarlo, en vez de
que la autoridad ponga reglas específicas, aunque sí otorgaban “guías
generales”. Yo volví al trabajo a fines de abril, pero sólo porque mi sector
(café) es considerado esencial.
Luego de la apertura a fase #3 el 24 de junio hasta el día de hoy, todo volvió más o menos a la normalidad, aunque todavía quedan restaurantes que no atienden en local, sólo tienen delivery o para llevar. Así como también hay restricciones en la cantidad de gente que puede entrar a las tiendas, la prohibición de autoservicio, además de exigir mascarilla para entrar a algunos locales, los que van en aumento a medida que la provincia alcanza números históricos en los casos diarios este mes.
Esta fase contempla la
vuelta a clases presenciales, viajes no esenciales dentro de la provincia
(súper conveniente para visitar zonas turísticas de BC), apertura de playas y
parques, aunque sigue la restricción de 50 personas.
En la práctica, la
gente en general, aunque particularmente la gente joven, ya está aburrida de
las restricciones y respeta cada vez menos la distancia social, el uso de
mascarillas “por cortesía” en lugares públicos como las playas o parques. Esto
ha provocado un aumento en los casos, los que, aunque preocupante,
objetivamente, siguen siendo bastante bajos. Quizá lo más alarmante es que se
han encontrado casos en restaurantes, bares, tiendas, supermercados, así como
ha habido brotes en hospitales en distintas comunas de la ciudad.
Finalmente, la
anhelada fase #4 significa abrir todo de manera normal, permitir
reuniones masivas como conciertos y conferencias, además del turismo
internacional. Para esto se debe lograr al menos uno de los siguientes
factores: vacunación masiva, inmunidad de grupo o tratamientos exitosos.
¿Cuándo iremos a abrir
las fronteras? Realmente nadie lo sabe. La respuesta simple es: cuando haya
vacuna.




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